Uno de los métodos más extendidos y eficaces para eliminar permanentemente las malezas es el control con fuego: una técnica especial para controlar y eliminar las malas hierbas, los musgos y los hongos utilizando el fuego.
Este método consiste en quemar la planta de manera que se desvitalice y se impida el rebrote.
De hecho, la planta, después del tratamiento cambia de color, el verde se acentúa debido a la salida de la savia.
Después de unos días, el color se vuelve en un amarillo desteñido y dentro de 2-3 días la planta se seca completamente y muere.
Llegados a este punto, es fácil quitar la planta eliminando también la raíz.
Para obtener el mejor resultado, es necesario conocer el tiempo necesario para que el calor que se desarrolla en el interior de la planta afecte de manera adecuada las células vegetales.
En el caso de las hierbas más jóvenes, basta con exponerlas al calor durante aproximadamente un segundo, pero en el caso de las plantas más desarrolladas, debe aplicarse una temperatura de algo más de 100° durante un segundo, y si es necesario un paso más.
Tal y como su nombre indica, en comparación con los métodos químicos, el deshierbe con fuego no libera sustancias nocivas en el suelo ni en el aire, lo que hace que sus operaciones de limpieza sean ecológicas y sostenibles.
Además, esta técnica es también ideal para el control de hongos e insectos dañinos para las plantas, evitando también el uso de fungicidas e insecticidas.
Otra ventaja, además de la ecológica, es la económica: los costes están estrictamente relacionados con el consumo de gas, y no hay costes adicionales por la eliminación de residuos tóxicos, como ocurre con los herbicidas químicos.